6. Cambios inherentes al proceso de envejecimiento y síntomas asociados

1. El Proceso de Envejecimiento Fisiológico

El envejecimiento se caracteriza por una atrofia senil generalizada de órganos y tejidos, lo que conlleva una disminución de la reserva funcional. Biológicamente, esto se traduce en una reducción del volumen y peso de los órganos, una disminución del contenido hídrico (nos "deshidratamos" al envejecer) y una pérdida de elasticidad en los tejidos.

Un aspecto crítico es la reducción de la capacidad de homeostasis; al anciano le cuesta mucho más recuperar el equilibrio interno ante cambios en la temperatura, la presión arterial o el estado hidroelectrolítico.

2. Cambios en el Aspecto Externo (Sistema Tegumentario)

La piel, el pelo y las uñas son los indicadores más visibles del paso del tiempo:

  • Piel: Se vuelve más fina, seca y frágil. La dermis pierde colágeno y elastina, lo que provoca arrugas y flacidez. Aparecen las "manchas seniles" por la acumulación de pigmentos y se reduce la grasa subcutánea, lo que hace que el anciano sienta más frío y sea más propenso a las úlceras por presión.
  • Pelo y Uñas: El pelo se vuelve cano por la pérdida de melanocitos y se debilita. Las uñas crecen más lentamente, se vuelven más gruesas, duras y quebradizas.

3. Cambios en los Órganos de los Sentidos

  • Visión: Aparece la presbicia (dificultad para ver de cerca), aumenta la sensibilidad al deslumbramiento y disminuye la percepción de los colores. Es común la aparición de cataratas y la disminución de la producción de lágrimas (ojo seco).
  • Audición: La presbiacusia es la pérdida progresiva de la audición, especialmente de los tonos agudos, lo que dificulta la comprensión en ambientes ruidosos.
  • Gusto y Olfato: Se produce una atrofia de las papilas gustativas (especialmente para lo dulce y salado) y una disminución de la capacidad olfativa, lo que puede llevar a la inapetencia o al uso excesivo de sal en las comidas.

4. Cambios en los Sistemas Internos

  • Sistema Musculoesquelético: Hay una pérdida de masa muscular (sarcopenia) y una disminución de la densidad ósea, lo que aumenta el riesgo de fracturas. La estatura disminuye (entre 1 y 2 cm por década) debido a la compresión de los discos intervertebrales y cambios en la curvatura de la columna (cifosis).
  • Sistema Cardiovascular: El corazón se vuelve más rígido y las arterias pierden elasticidad (arteriosclerosis). Esto suele elevar la presión arterial sistólica y hace que el corazón tarde más en recuperarse tras un esfuerzo.
  • Sistema Respiratorio: Los pulmones pierden elasticidad y los músculos respiratorios se debilitan. Un cambio clave es el aumento del volumen residual (el aire que queda en los pulmones y no se puede expulsar), mientras que la capacidad vital disminuye.
  • Sistema Digestivo: Se produce una disminución de la producción de saliva y de ácido gástrico. El tránsito intestinal se vuelve más lento, lo que favorece el estreñimiento. También disminuye el tamaño del hígado y su capacidad para metabolizar fármacos.
  • Sistema Genitourinario: Los riñones pierden nefronas, disminuyendo la capacidad de filtrado. En las mujeres, la menopausia provoca atrofia vaginal; en los hombres, el aumento de la próstata puede dificultar la micción.

5. Sistema Neurológico y Sueño

El peso cerebral disminuye levemente y la velocidad de conducción nerviosa es más lenta, lo que explica el aumento del tiempo de reacción. En cuanto al sueño, este se vuelve más fragmentado, con despertares frecuentes y una disminución de las fases de sueño profundo (el anciano duerme menos tiempo de un tirón, pero suele compensarlo con pequeñas siestas).