5. Cuidados de Enfermería en los procesos que afectan al sistema musculoesquelético y articulaciones

1. El Impacto de las Enfermedades Reumatológicas

Las patologías del sistema musculoesquelético tienen una prevalencia altísima en la tercera edad: la artrosis afecta al 72% de los ancianos y la artritis reumatoide al 13%. Estas enfermedades no solo causan dolor, sino que son determinantes en la pérdida de autonomía, obligando en muchos casos a la permanencia del anciano en su domicilio o en cama.

Con el envejecimiento, se producen cambios fisiológicos clave:

  • Músculos: Pérdida de masa muscular (sarcopenia), especialmente acentuada en las extremidades inferiores.
  • Articulaciones: Deterioro y degeneración del cartílago articular.

2. La Artrosis: Desgaste y Degeneración

La artrosis es la pérdida de la función articular debido a la rotura del cartílago hialino. No es una sola enfermedad, sino un grupo de patologías con causas mecánicas y biológicas que desestabilizan el cartílago y el hueso subcondral.

  • Artrosis Femoropatelar: Es la localización más frecuente. El síntoma principal es el dolor en la rodilla al bajar escaleras o al levantarse de una silla tras estar mucho tiempo sentado (signo del cine).
  • Artrosis de Cadera (Coxartrosis): Provoca un dolor profundo en la ingle que puede irradiarse al muslo o la rodilla, limitando mucho la marcha.
  • Artrosis de Manos: Se manifiesta con los característicos Nódulos de Heberden (en las articulaciones más cercanas a la uña) y Nódulos de Bouchard (en las articulaciones medias de los dedos).

3. Artritis Reumatoide (AR)

A diferencia de la artrosis (que es degenerativa), la AR es una enfermedad inflamatoria sistémica y autoinmune.

  • Clínica: Se caracteriza por inflamación sinovial persistente, generalmente simétrica, que afecta a las articulaciones pequeñas de manos y pies.
  • Rigidez matutina: Es un signo clave; al paciente le cuesta mucho mover las articulaciones al despertar, y esta rigidez suele durar más de una hora.

4. Hiperuricemia y Gota

La gota se produce por el depósito de cristales de urato monosódico en las articulaciones debido a niveles altos de ácido úrico en sangre.

  • Gota Tofácea Crónica: En los ancianos (especialmente mujeres), es común la aparición de tofos. Estos son bultos amarillentos de ácido úrico que se sitúan en tendones, huesos o tejido subcutáneo (frecuentemente en las manos).
  • Complicaciones: El exceso de ácido úrico puede dañar el riñón, provocando cálculos renales y nefropatía.

5. Tratamiento y Cuidados de Enfermería

El manejo de estas patologías tiene dos vertientes:

  1. Farmacológico: Uso de AINEs (con precaución por el riesgo gástrico y renal en ancianos), colchicina para la gota, y fármacos que bloquean la producción de ácido úrico (Alopurinol).
  2. No Farmacológico (Cuidados): * Reposo y Ejercicio: Equilibrar el descanso en las fases agudas de dolor con ejercicio suave (como caminar o natación) para evitar la atrofia muscular.
    • Dieta: En el caso de la gota, evitar alimentos ricos en purinas (carnes rojas, mariscos, vísceras).
    • Prevención de Caídas: Asegurar un entorno seguro, ya que la rigidez y el dolor articular alteran la marcha y el equilibrio.